Ejes de análisis de la sesión del 22 de noviembre de 2017.
Estimados compañeros, aunque sea de manera extemporánea, comparto de entrada 2 ejes de análisis con los cuales podemos intercambiar algunos puntos de vista.
Estimados compañeros, aunque sea de manera extemporánea, comparto de entrada 2 ejes de análisis con los cuales podemos intercambiar algunos puntos de vista.
1.- En cuanto a la lectura que nos ocupa: La relación entre investigación educativa, política y práctica escolar. ¿Entelequia, construcción del conocimiento o solución de problemas? de Mercedes de Agüero, me gustaría plantear como un primer eje de análisis y aprovechando que algunos de los compañeros del Seminario de PIE se encuentran en el Congreso de Investigación Educativa, organizado por el COMIE y dado que la autora de referencia cita en uno de los apartados que varios de los aportes que hacen este tipo de instancias no tienen un procedimiento que los haga llegar al grueso del magisterio que realiza sus labores cotidianas al interior de las aulas.
¿Qué opinión te merece esta reflexión?
2.- Dado que la idea central del texto es buscar la mejor manera de construir una relación entre los investigadores, políticos y maestros, la autora refiere que “… la investigación educativa interpretativa es ofrecer claridad acerca de los motivos y de las acciones en política y pedagogía”
¿De qué manera tu trabajo de investigación contribuye a este objetivo?
Saludos y seguimos en contacto.
Buenas noches estimados Dr. Emilio y compañeros:
ResponderEliminarCon respecto a al primer eje, considero que los usuarios directos de la mayor parte del producto de la investigación educativa debemos ser los profesores horas clase porque somos los que estamos en la relación cara a cara con los estudiantes, pero desafortunadamente no existe un mecanismo creado con ese fin, sumado a que tampoco se cuenta con el hábito de revisar periódicamente el trabajo de los investigadores y que la mayoría de los docentes no hacemos trabajo de investigación, y peor aún muchos profesores no escribimos, creo estos indicadores pueden ayudarnos a clarificar, aunque parcialmente la razón por la que no se conocen los resultados de la investigación y por lo tanto no se aplica.
En relación con el segundo eje, considero que mi trabajo de investigación pretende abonar al campo del conocimiento la reconstrucción histórica de la política educativa en torno a los procesos de escolarización interpretando no el por qué de la subordinación de un determinado sector de la población, sino más bien el cómo ha sido ese proceso que de alguna forma se ha naturalizado, pero que no por ello debe ser así.
Atte. Celia Zarco González
Buen día querida Celia, considero que señalas dos puntos muy interesantes que deben ponerse en la mesa de la discusión. El primero de ellos es el papel de "usuarios" de la investigación educativa que pareciera destinado a los docentes y el segundo es "la aplicación" de la investigación como su fin último. Ambos conceptos pertenecen al modelo de relación fragmentaria vertical que prevalece y van de la mano con las pocas o nulas condiciones que existen para que los docentes desarrollen prácticas de investigación y escritura. Es por ello que la relación entre investigación, política y práctica educativa debe plantearse de una manera distinta, que permita superar la lógica del usuario y la aplicación en la que se descalifican los conocimientos que se genera en los diferentes espacios y se cierran las posibilidades de diálogo y escucha. Es decir que debemos pugnar por un vínculo que se traduzca en prácticas sociales que habiliten a los distintos actores para inscribir su propio conocimiento y escuchar la generación de conocimiento que se gesta en ámbitos distintos al suyo, en el diálogo sobre los sentidos y significados de la educación que hoy se hace tan necesario.
EliminarLa realidad que vivimos los profesores de educación básica en distintos ámbitos (el aula, la institución), es compleja. Sabido es que los profesores trabajan con o sin la reforma desde sus diferentes arquitectónicas epistémicas, considerando lo que es importante que aprendan los alumnos. Se observa un sujeto docente que hace lo que puede (o al menos lo posible) con sus recursos didácticos y posibilidades epistemológicas. Se afirma y se niega en una dialógica singular. Ancla su identidad a la práctica educativa y a la sabiduría basada a la experiencia. El profesor como actor pedagógico se va adaptando de algún modo a las exigencias y demandas de la política educativa (dispuestas en las reformas, en el currículum, en la evaluación, en la certificación), así como también se adapta al factor de lo institucionalizado. Por iniciativa, necesidad y gusto busca continuar preparándose y formándose en aquellos aspectos en los que considera que es débil, busca mejorar su práctica ¿cómo? al asistir a congresos, talleres, al unirse a una red de investigación, al estudiar una especialidad o un posgrado; sólo por autonomía es como el profesor accede al mundo científico y puede descubrir, oír, leer, saber todo lo que se ha escrito sobre algún tema de interés; porque los cursos y conferencias (a los que debería tener acceso) son para unos cuantos. Muy pocos jefes de departamentos regionales, supervisores, asesores y directores gestionan y abren estos espacios para que sus docentes continúen formándose. Sabemos que sólo se cuenta con el espacio de los consejos técnicos, pero habría que saber qué es lo que se discute ahí, se escucha y lee. Por otra parte, los investigadores ¿quiénes son ellos? ¿cuál es su rol? ¿para quiénes escriben? ¿para quienes investigan? ¿hasta dónde han llegado sus voces? ¿en qué lugares? ¿en qué espacios? ¿quiénes los han escuchado? ¿qué tipo de conocimiento están construyendo: utilitarista, consumista, para la vida académica? El desafío que apela a la academia en el siglo XXI es sin duda la producción del conocimiento progresista.
ResponderEliminarConsidero que el problema no esta en hacer llegar la producción de una investigación a diferentes actores e instituciones, porque hoy en día, el conocimiento viaja a la velocidad de la luz, se expande por diferentes medios (internet, televisión, radio, periódico, revistas científicas, libros, etc.), el problema esta en el uso que se le da al conocimiento, en la racionalidad del hombre que tiene para comprender, interpretar y experimentar.
Compañeros buenos días.
ResponderEliminarEn relación a los comentarios que muy gentilmente hacen Celia y Maricela, comparto lo siguiente:
El espíritu que animó la construcción de la unidad temática III El impacto de la investigación a la mejora educativa del programa de PIE era poner sobre la mesa de la discusión cómo la investigación en el campo educativo posibilita recuperar elementos que puedan arribar a mejores prácticas docentes en varias dimensiones. En ese sentido, los aportes de Treviño, Santibañez y De Agüero (2010), cada uno desde su posicionamiento, sugieren alternativas en torno a cómo potenciar la investigación en esta compleja relación con la docencia.
En la lectura que nos ocupa, la autora reflexiona sobre la manera en cómo se pueden articular los esfuerzos de tres actores, los políticos, los investigadores y los maestros, para que cada uno de ellos desde su campo de acción aporten ideas innovadoras en aras de mejores prácticas docentes.
En ese sentido, tanto Celia como Maricela coinciden en que no se ha aprovechado lo suficiente por parte de los maestros, sobre todo, de aquellos que de manera cotidiana realizan su labor al interior de las aulas, la rica literatura que ha generado la investigación educativa argumentando varias causas para ello.
Coincido con ellas, en que si bien es cierto, nos tocó vivir una época donde se puede acceder a casi todo tipo de información a través del internet, algo ha faltado para que los compañeros maestros hagan uso de ella y lo más importante como señala Santibañez (2010), que dicha información sea interiorizada.
Pongo, por ejemplo, el caso de los Congresos Nacionales de Investigación que organiza el COMIE, que a mi juicio, pasan desapercibidos para una gran cantidad de maestro, sobre todo, porque los colegas están en otra dinámica, su preocupación es acreditar el examen de desempeño y cumplir con la normatividad oficial, por ende, reducen su participación a la dinámica del aula e institución. Por otra parte, no existe ni la disposición ni los apoyos de las instancias correspondientes para asistir a este tipo de eventos. Por tanto, los asistentes son los investigadores del ramo educativo que cuentan con todos los apoyos de sus instituciones, algunas autoridades educativas de los estados, estudiantes de posgrado y uno que otro maestro que tuvo que pedir permiso y negociar a título personal su asistencia.
A través de mi experiencia en estos menesteres, he notado una gran dependencia -al menos en el magisterio del sur del Estado de México- de que lo valido y por lo tanto donde si están obligados a ir, es a lo que proviene de la autoridad federal o estatal.
Por ello, celebró que al menos, los que integramos la comunidad académica del ISCEEM, al menos hasta ahora, todavía nos demos la oportunidad de asistir a este tipo de eventos, participemos de los ricos debates, contrastemos nuestras ideas y lo más importante, crear y fortalecer lazos de amistad, esto es, darle un sentido a nuestras vidas.
Saludos.
Querido Doctor Emilio, considero que las lecturas, análisis y discusiones del seminario nos permiten replantear el cuestionamiento inicial respecto a ¿cómo la investigación en el campo educativo posibilita recuperar elementos que puedan arribar a mejores prácticas docentes en varias dimensiones? De manera que podríamos plantearnos la pregunta sobre ¿cómo es que el vínculo entre la generación de conocimiento de los diferentes actores y espacios nos habilita para construir sentidos para la educación y, por su puesto, para nuestra vida?
EliminarNo puedo publicar mi contribución, por favor alguien que me ayude
ResponderEliminarMe pregunto si en verdad existe la confianza de una posible sinergia entre la comunidad política y la Academia, me parece que habría que preguntar primero cuál es la intencionalidad de la política gubernamental respecto a la educación y cuál es el interés de los que de alguna manera están inmersos en procesos educativos, señalo esto porque en el pasado COMIE la Dra. Rosa María Torres mencionó que “no pareciera haber una influencia lineal entre la investigación y las decisiones prácticas sobre fines de la educación o del universo educativo”, señalamiento con el cual comulgo, me parece que las distintas ponencias mesas de discusión presentaciones de libros a las que tuve oportunidad de asistir, los investigadores, maestros de escuelas, y demás profesionistas interesados en una transformación de los procesos educativos para una mayor justicia social han trabajado para fortalecer las oportunidades educativas desde diferentes ámbitos, ya sea para educación de adultos, el trabajo con jóvenes, el ejercicio en educación básica, media superior y superior, etc., muchos de estos esfuerzos a nivel meso y micro, en espacios en donde los interesados pueden incursionar y en donde se observan aportaciones para lograr la utopía de “justicia social”.
ResponderEliminarEn la conferencia inaugural del XIV COMIE, la Dra. Rosa María Torres recuperó una pregunta de Pablo Latapí “¿es posible recuperar la esperanza, en el México de aquí y ahora?”, para la investigadora la respuesta es absolutamente afirmativa, ¿y para la política?, Porque habría que recuperar la crítica realizada por Pérez (2017), cuando señala la diferencia entre el discurso generado por la Dra. Rosa María Torres y el subsecretario de educación básica, los cuales son dimensionalmente contrarios, la política actual no está interesada más que en seguir defendiendo una postura por demás incongruente e ilógica, los encargados de hacer política educativa en el país se han negado a escuchar no hay más voces para ellos que la propia, no hay investigación (que no haya sido pagada y validada por ellos, claro está), que tenga validez, mucho menos la voz de los docentes de escuela, prueba de ello es la destitución de quienes no están de acuerdo con la “mal llamada reforma educativa”, vaya, incluso se ha despedido a quienes han resultado idóneos. Incongruencia total.
ResponderEliminarPareciera ser que las propuestas que interesan a Agüero (2010), respecto a la generación de un vínculo entre la comunidad política, los investigadores educativos y maestros y pedagogos no ha tenido un impacto real en los procesos educativos en México, pero entonces por qué esta investigación no tuvo el mismo eco que las que presentaron Santibáñez (2010) y Treviño (2010), que al parecer fueron la “base” para fuertes cambios en los procesos educativos, acaso será que los intereses del gobierno son más perversos (¿??), es acaso que Agüero ha sido mucho más interesada en un discurso de justicia social con un respaldo en las comunidades de práctica ya sea de investigadores educativos y de la participación de docentes, pedagogos y demás profesionistas interesados en los procesos educativos. Por qué la propuesta de diálogo, colaboración y apoyo entre las comunidades de práctica de quienes ejercen la Política Educativa (PE) Investigación educativa (IE) y docentes, pedagogos y demás profesionistas interesados en los procesos educativos (DPIPE) propuesta por Agüero, no ha sido escuchada, o es que será que Burkhardt y Schoenfeld (2003), tiene razón al señalar que la IE, no tiene “mucha credibilidad” ante la PE.
ResponderEliminarPor otra parte, está la tendencia a ritualizar o burocratizar el trabajo docente, condición que ya señalaba Díaz Barriga desde 2001, y que ha sido diseñó del proyecto del Estado, un ejercicio meramente operativo, en el que no deja mucha oportunidad para leer la investigación y aplicarla en las aulas, ni se diga de que puedan realizarla, porque como ya lo mencionan Marisela, Celia y el Dr. Carpóforo, los maestros están mucho más interesados en defender su empleo, su salario para su propia subsistencia y la de sus familias, a veces con un mínimo de esfuerzo ciertamente, el maestro “ha terminado por actuar como empleado y por desgracia también a internalizado ese papel” Díaz Barriga (2001), por lo que el sentido intelectual y profesional de su labor también ha quedado marginado.
ResponderEliminarEn estas condiciones es posible hablar de un diálogo, o cabe preguntarnos ¿la intencionalidad de las distintas comunidades de práctica es la misma respecto a la educación?, ¿qué es lo que cada comunidad de práctica está dispuesta a hacer por mejorar la educación?, ¿Qué es lo que cada uno de quienes hemos podido alcanzar una educación a nivel doctoral estamos dispuestos a hacer? estoy segura que no compondremos el mundo pero haremos un esfuerzo y alguien más va a ver y hará lo que le corresponda, creo que no se trata de impactar a medio mundo, me conformo con que cada uno pueda impactar a uno, quien le importe no solo la justicia social, sino también el lugar en que vivimos, nuestro planeta.
ResponderEliminarQuerida Gaby, planteas elementos que ponen en evidencia la relación utilitaria y pragmática de un conocimiento generado por una academia que se pone al servicio de políticas de gobierno que buscan validar sus proyectos. Además retomas una pregunta central sobre la intencionalidad de cada comunidad de práctica, con la cual es importante asumir que los intereses, condiciones y posibilidades son totalmente distintas. Por ello, coincido contigo cuando señalar que es de suma importancia habilitar las condiciones para un diálogo multiverso en el que se apueste por la generación de sentidos y significados, más que por el diseño y aplicación de formulas de capacitación y evaluación.
EliminarDe acuerdo con el primer eje de análisis que nos propone Juan Luis, quiero destacar un planteamiento de la autora que me parece particularmente relevante por las posibilidades que abre ante la hegemonía del esquema tradicional en el que se supone que la investigación educativa debe traducirse en reformas educativas diseñadas por los administradores de las políticas públicas, las cuales deben ser implementadas por los docentes a través de la modificación de su práctica docente para que, finalmente, el esfuerzo de todos los actores y sectores impacten de manera eficiente en el aprendizaje de los estudiantes.
ResponderEliminarDe Agüero confronta este esquema lineal de relación vertical que prevalece entre investigación, política y docencia con un contexto caracterizado como complejo, pleno de incertidumbre capitalista, in-equidad, ineficiencia e ineficacia, en el que surge la necesidad de preguntarnos nuevamente por el sentido y significado de la educación. Asimismo, la diversidad de elementos que diferencia a los actores educativos --tales como las distancias, canales de comunicación, lenguajes y tipos de información, entre otros-- torna indispensable el cuestionamiento sobre las posibilidades que puede haber para concebir y establecer la relación entre investigación, política y práctica educativa de una manera distinta.
Por esto me parecen muy valiosas las siguientes aportaciones de la autora:
1. Concebir a esta "relación" como una práctica social "dirigida a CONSTRUIR e IMAGINAR mejore prácticas educativas, por lo que debe contar con espacios, tiempos, recursos, estímulos y elementos que favorezcan su realización.
2. Asumir la "agencia responsable" del investigador educativo en CONVERSACIONES que deben concebirse como ejercicios de diálogo que habiliten la modificación y cambio posible de los supuestos y perspectivas de los investigadores y políticos. Aunque la autora reserva el espacio de la conversación para estos dos actores, yo creo que los docentes deben contemplarse como sujetos que generan un conocimiento propio del espacio en el que se desenvuelven, por lo que también deben ser convocados para participar en dichas conversaciones.
3. Ante el reconocimiento de la relación fragmentada y vertical que prevalece entre los diferentes sectores, de la que se deriva un desprecio recíproco del conocimiento que se genera en cada espacio y comunidad, me parece sumamente pertinente la propuesta de la autora de una "nueva forma de vinculación" centrada en un PROCESO DE IMAGINACIÓN EDUCATIVA, la relación tendría que establecerse a través de diálogos, una disposición al aprendizaje mutuo, la negociación de prioridades y significados para asumir juntos el reto de plantear nuevas maneras de pensar, imaginar y hacer en, para y la educación.
Con base en esta propuesta de la autora y en el segundo eje de análisis que nos propone Juan Luis puedo reconocer que mi trabajo de investigación se inscribe en este proceso de imaginación educativa, pues convoca a la experiencia de los docentes para inscribir el conocimiento que se produce desde esa singularidad en el campo de la investigación sobre convivencia escolar, con el objetivo de abrir el diálogo y las posibilidades para pensar eso que nos pasa cuando estamos juntos, dentro y fuera del espacio escolar.
Desde una perspectiva crítica, la investigación en educación trata de develar creencias, valores y supuestos que subyacen en la práctica educativa, con ello se plantea una relación dialéctica entre teoría y práctica mediante la reflexión crítica, de manera tal que el conocimiento se genera desde la praxis y en la propia praxis, con lo que la investigación ha de concebirse como un método permanente de autoreflexión. Creo que Ana Belem pone el acento en algo sumamente importante "debemos pugnar por un vínculo que se traduzca en prácticas sociales que habiliten a los distintos actores para inscribir su propio conocimiento y escuchar la generación de conocimiento que se gesta en ámbitos distintos al suyo" (como lo es el caso de los Congresos nacionales e internacionales) en un diálogo sobre los sentidos y significados de la educación tan necesario hoy en día; de tal forma que se rompa con esa "relación utilitaria y pragmática de un conocimiento generado por una academia que se pone al servicio de políticas de gobierno que buscan validar sus proyectos" que la misma Ana Belem denuncia. No se trata entonces de aprovechar los resultados de la investigación, hecha por doctos, o de que las políticas estén guiadas por los resultados de la investigación, en un sentido pragmático. De hecho el texto base de esta discusión propone cuestionar esta postura.
ResponderEliminarOtros teóricos nos invitan también a poner en tela de juicio esta postura lineal. En 1996, por ejemplo David Hargreaves, prestigiado profesor e inspector británico dictó una conferencia titulada "Teaching as a research-based profession: possibilities and prospects", en la cual postula dos tesis centrales:
a) La enseñanza, de manera contraria a lo que ocurre en la medicina, no es una profesión basada en evidencias científicas (research-based o evidence-based profession). La responsabilidad de esta situación, dice el profesor Hargreaves, es de la investigación educacional. Esto es así, dice, porque la IE no ha sabido ser útil para proporcionar sustentabilidad a la práctica docente, así como tampoco crear un cuerpo de conocimientos sólidos con un sentido acumulativo; tampoco ha sabido cómo difundir sus resultados.
b) El desarrollo y la mejora de la educación necesitan estar fundamentados en conocimientos científicos. La mejor solución, propone el profesor Hargreaves, es que sean los docentes, quienes conocen los problemas de la práctica, quienes hagan un tipo de investigación libre del academicismo estéril. De esta manera, los fondos destinados a la investigación educacional deben ser redirigidos, a financiar los estudios de los profesores.
Aunque parecen contradictorios los planteamientos, ponen el énfasis en una visión no utilitaria de la IE y en la necesidad de que sean los profesores quienes hagan investigación.
En mi trabajo de investigación intento colocar el eje de análisis en la práctica de los propios sujetos que participan en la gestión educativa, en el acto mismo de educar, de ahí mi inclinación por la investigación - acción, pues mi intención es contribuir a la construcción de una relación articulada entre investigación y toma de decisiones, en el nivel micro que es donde se gesta el verdadero cambio educativo.
Mucho que debatir a este respecto.