Foro de discusión

29 de septiembre de 2017

Foro de discusión.

Compañeros.

Aprovecho la oportunidad para saludarlos e informarles que ante la imposibilidad de poder interactuar físicamente, en esta ocasión aprovecharemos las ventajas que nos da la tecnología para participar en el Foro de discusión y desarrollar la sesión que originalmente estaba programada para el 4 de octubre del presente.

En un primer momento, me gustaría recordar que el espíritu del programa de PIE "...persigue situar, en principio las tendencias de cambio centrales que se operan hoy en las políticas y en la acción educativa de los sistemas públicos y privados de enseñanza, con el objeto de proporcionar información pormenorizada sobre la forma en que actores, instituciones y políticas se transforman en la actualidad..."

En ese tenor, la lectura que hoy nos ocupa de Aurora Loyo (Política educativa y actores sociales) nos permite poner sobre la mesa de la discusión el papel que han jugado y juegan diversos actores en el diseño de la agenda y puesta en marcha de la política educativa.

En ese sentido, podemos iniciar nuestra participación comentando 2 aportes que hace la autora.

  1. En nuestro país, la política educativa más que marcar rumbos, ha mostrado ser rehén de condicionantes de otros ámbitos, especialmente del político.
  2. Por ello, conviene analizarla como el resultado de la interacción entre el gobierno y los distintos actores sociales que confluyen en el modelo educativo, a saber: gobiernos estatales, SNTE, CNTE, Asociaciones civiles, COMIE, Unión Nacional de Padres de Familia, Episcopado Mexicano.
Que opinión les merece.

2 de octubre de 2017

Compañeros buenos días.

Comparto 2 comentarios.

El primero es en torno a la observación que hace la autora Aurora Loyo sobre la manera de acotar el poder de los actores, principalmente del SNTE y para ello sugiere fortalecer la autoridad educativa introduciendo cambios que le aseguren margenes de autonomía que le permitan estabilidad y continuidad y que a la vez le permitan ganar legitimidad al Estado.

La actual reforma educativa tiene estas características.

El otro comentario es en el sentido de que para esta sesión virtual más que elaborar una ficha de análisis, lo que se les pide es enriquecer el debate con sus comentarios, por lo tanto, para la sesión del próximo miércoles 11 de octubre, estaríamos entregando la ficha analítica enriquecida de la sesión del 27 de septiembre del presente

Saludos y seguimos en contacto.



Comentarios

  1. La discusión a la que nos invita Aurora Loyo (2010) con respecto a la participación de diferentes actores en la definición de la política educativa del Sistema Educativo Mexicano, nos permite hacer un recorrido histórico, al menos en el periodo que abarca las tres últimas décadas. Le lectura del texto me hace remontarme en el tiempo al momento de la firma del ANMEB (en 1992), del Compromiso Social por la Calidad de la Educación (2000) y de la Alianza por la Calidad de la Educación (2008) en los que se reafirma que las decisiones en materia educativa en el país están influidas de manera determinante por intereses signados por diferentes grupos políticos supeditados a factores económicos y de control principalmente.
    México tiene un sistema educativo de grandes dimensiones y los avances que en materia de cobertura tuvo a partir de los años 80 con las políticas expansionistas, sólo acentuaron la brecha de las desigualdades. Trepados en el barco de la mejora de la calidad educativa, ésta se define en términos de eficacia y eficiencia de los procesos más que en términos de calidad social, equidad y justicia. Aunque el discurso en el que se asientan los pactos mencionados se habla de mejora, de profesionalización, de transformación del sistema, de equidad, y de participación social, las decisiones están más orientadas a la reorganización, al control, a la racionalización de recursos, a un seudofederalismo que se aleja de las aspiraciones por un país democrático y preocupado por los desfavorecidos.

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    1. El rol que ha jugado el SNTE en todos los pactos signados con el gobierno, que tuvieron peso importante en la configuración de la política educativa, ha sido el de cómplice y comparsa de las decisiones gubernamentales, simulando siempre una preocupación por la calidad social, por la inclusión de todos los actores, al organizar por ejemplo cinco Congresos Nacionales de Educación que sentaron bases para la definición de la agenda pública, y tres Encuentros Nacionales de Padres de Familia y Maestros; la preocupación y ocupación ha estado en hacer notar que el SNTE tiene gran peso en el control del gremio magisterial (aún con el contrapeso también simulado de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación, de otros sindicatos estatales e incluso de organizaciones civiles), lo cual es conveniente al Gobierno Federal y a los Gobiernos Estatales que han tenidos mayor o menor participación según el momento político.
      Poco foro han tenido otros actores sociales como asociaciones civiles, sindicatos menores, ONG o académicos, su participación ha sido limitada, poco escuchada y mucho menos tomada en cuenta para la toma de decisiones en materia de política educativa.
      El texto de Aurora Loyo fue escrito en 2010, en él ella manifiesta la necesidad apremiante de acotar el poder del SNTE; afirma que "para lograr acotar este poder no hay otro camino que fortalecer la autoridad educativa, lo que en un régimen democrático implica, en primer
      lugar, introducir cambios que le aseguren un margen considerable de autonomía en el que se puedan hacer valer criterios técnicos y que permita estabilidad y continuidad en los programas educativos, con independencia de los vaivenes políticos". Ahora bien, la Reforma Educativa de 2012 parece estar orientada en ese sentido, en la idea de fortalecer la autoridad educativa federal, "recuperar el control del sistema educativo" señaló el entonces Secretario de Educación, pero la base para ese fortalecimiento no ha sido el hacer valer criterios técnicos que permitan otorgar estabilidad a la política educativa, ni criterios éticos que muestren un proyecto de país, pues ha primado la desvalorización del magisterio, la amenaza contra el gremio, y la realización a ultranza de la "evaluación del desempeño". En mi opinión el camino ha estado equivocado, pues continua latente la necesidad de participación de otros actores, de múltiples voces, la necesidad de que las decisiones estén orientadas por políticas que pongan verdaderamente en el centro a la sociedad mexicana, diversa, extensa, lastimada con acontecimientos de violencia, y ahora incluso con desastres naturales, vulnerada por una falta de rumbo y la constante incertidumbre de un "no futuro" para sus ciudadanos.

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  2. Mi comentario va en el sentido de reflexionar en torno algunas formas en que actores sociales e instituciones han venido participando en el diseño y operación de los programas educativos de los gobiernos (Programa de Modernización Educativa 1988-1994; Programa de Desarrollo Educativo 1995-2000; Programa Nacional de Educación 2001-2006; Programa Sectorial de Educación 2007-2012 y Programa Sectorial de Educación 2013-2018) en México durante las últimas tres décadas.

    Considero que las políticas educativas durante todo este tiempo, han adolecido de continuidad de un proyecto de nación que se encamine a atender las graves carencias sociales, económicas y culturales que existen en la población mexicana, por ejemplo, es una deuda educativa: derecho a una educación básica de calidad y mayores oportunidades de acceso; acceso, permanencia y calidad en la educación media superior y superior; la atención a las étnias y a los grupos marginados en pobreza extrema. Por el contrario, han sido programas sexenales que responden a los intereses de las políticas del Estado encaminadas a otrogar privilegios a los ricos; así mismo, éstas reciben influencia de instituciones internacionales, como el Banco Mundial (BM), Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos (OECD), quienes mediante el otorgamiento de créditos, orientan los valores, estrategias y políticas de los programas con claros intereses acordes a los requerimientos humanos de las empresas trasnacionales.

    En estes sentido, la política educativa mexicana en gran parte de su devenir histórico, pero sobre todo a partir de que liberó la economía de mercado, “ha mostrado ser rehén de condicionantes provenientes de otros ámbitos, especialmente de lo político”, (Loyo, 2010, p. 186), así, paradójicamente a la implantación de reformas educativas y constitucionales, la educación se ha ubicado en un lugar poco importante de la agenda nacional gubenamental, pues lejos de disminuir las desigualdades entre pobres y ricos, las ha ampliado. Programas ligados a la educación como prospera (antes progresa-oportunidades), lejos de buscar la inclusión social de los sectores más desfavorecidos del país, con apoyos económicos condenan a la gente a permanecer en la pobreza y a conformarse con lo poco que les dán por el simple hecho de que sus hijos asistan a la escuela. Por su parte el gobierno, diseña estos programas disfrazando el apoyo económico con la aquisición de corporativismo político, utilizándo este botín en las elecciones de los tres ámbitos de gobierno (municipal, estatal y nacional).

    Si bien, no podemos soslayar algunos de los avances en materia educativa, como la cobertura en educación básica (principalmente en primaria) en el devenir del S. XX; el establecimiento del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ENMEB) y la obligatoriedad educación secundaria en el sexenio Salinista; el impulso al Programa Nacional para la Actualización Permante de los Maestros de Educación Básica en Servicio (PRONAP) del gobierno Zedillista; el programa escuelas de calidad (PEC) y enciclomedia de la administración Foxista; la reforma integral de la educación secundaria del sexenio Calderonista y; la pretensión de darle a la evaluación de los aprendizajes en educación básica un carácter formativo del gobierno Peñista; los problemas más apremiantes en México durante estos treinta años, han quedado lejos de su atención, muestra de ello son los 6 millones de analfabetas, un millón cuatroscientos mil niños indígenas y jornaleros, como los grandes ausentes de la escuela y desde luego, los penosos resultados en matemáticas y comprensión lectora en las pruebas estandarizadas nacionales e internacionales.

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    1. Hola José Juan, coincido contigo en estas deudas y ausencias a la cobertura en materia de educación, sobre todo por que efectivamente la mirada no esta en el fortalecimiento de la sociedad y los problemas de pobreza, salud, vivienda y alimentación, a manera de aportación, comparto que en el Congreso en Ciencias Sociales, al que asistimos algunos, en días anteriores, en una ponencia magistral del Dr. Luis Arizmendi, Catedrático de la UNAM, nos alertaba sobre la crisis alimentaria, que aunado y agudizando lo que tu comentas sobre la desigualdad y la fuerte tendencia a provocar la pobreza extrema, estamos padeciendo; la crisis alimentaria, y por si fuera poco, la devastación del ambiente provocando el calentamiento global, lo que nos esta llevando a un fuerte problema climático, que si no se detiene sobre todo por las grandes empresas que contaminan fuertemente, estamos haciendo una especie de bomba de butano que sera mucho mas fuerte que cualquier otra que se haya elaborado, de ahí que las grandes potencias, ahora están buscando formas de sobrevivir por otros medios. Todo esto para comentarte que los problemas como bien lo señalas se agudizan cada vez más, y es por esta sumisión sin sentido al sistema, por lo que hay que luchar y concientizarnos, de los problemas que nos aquejan para hacerles frente. Gracias. Hasta pronto.

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  3. Arnaut (2010), nos da a conocer las capacidades y alcances (positivas o negativas), que el SNTE ha logrado desde su fundación, ya que es el más grande del mundo y como ésta institución genera un prestigio de poder en la política, por su coordinadora profesora Elba Esther Gordillo, quien ha sido la causante principal de pervertir la función central del Sindicato.
    A pesar de recibir estructuraciones y reestructuraciones distintas en cada sexenio según para agotarla y que ésta a través de las descentralizaciones deje tener como rehenes al sistema magisterio (capital docente), sigue entretejiendo acuerdos con distintos actores políticos que han sido cómplices y causantes de las decisiones de simulación.
    Otro factor que fortalece al SNTE ha sido los convenios o enlaces que tiene con distintos sindicatos u organizaciones fácticas, para movilizar protestas o bien para negociar en un mercado obscuro como dice Latapí (2014), las plazas educativas o bien puestos políticos sean municipales, estatales o federales. Sin embargo, ante esta realidad el sindicato ha agrupado con otros sindicatos para defender derechos laborales con la intensión de promover intereses personales.
    Latapí (2014), menciona “a lo largo de varias décadas fue ajustando sus objetivos, estructuras y procedimientos a las exigencias del régimen priista basado un control gremialista y corporativo de sus agremiados y en métodos corruptos (p. 32).
    No obstante el SNTE, ante estos intereses personales ha logrado ubicar varios personajes destacados en puestos muy importantes dentro de cada gobierno, mediante presiones o pactos políticos como dice Arnaut (2010), ya que el sindicato también participa en lo hilos de las contiendas electorales (clientelismos), con la finalidad de sentirse respaldados. Chantajes, componendas, pactos o acuerdos que por conveniencia han aceptado gobiernos entrantes y salientes. Incluyendo al gobierno de Vicente Fox y Calderón.
    Lo que está en duda es en el actual gobierno del Lic. Enrique Peña Nieto, porque a pesar de su reforma educativa, no se tiene el interés de debilitar al SNTE, por los acuerdos que entre sus actores continúan como un negocio empresarial o un secuestro del magisterio estatal para sus intereses comunes de preservar el poder en una contienda tan importante que es la del 2018.
    Arnaut (2010), reconoce que han pasado tres décadas a la actualidad 74 años y nadie ha podido debilitar al SNTE, repercutiendo que las acciones educativas sean lentas y que la nación mexicana continué sufriendo carencias tanto económico, cultural o político e incrementando cinturones de pobreza a pesar de que la educación básica se ha expandido, esta no ha logrado la anhelada calidad educativa, ya que las políticas educativas ocupan un lugar no muy importante en la agenda gubernamental.

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  4. Para Sócrates, el pensar consiste en dar a luz al pensamiento a partir de una crisis, de tal modo, en la plaza o ágora los hombres se encontraban, discutían y analizaban lo que era mejor para todos. La ciudad era de todos, todos eran de la ciudad, y por ella y para ella vivían. Estas reflexiones de Sócrates, en cierto modo, hacen pensar en la tesis de Pablo Latapí: la política educativa con todo se relaciona y de todo se nutre, esto es, la educación nos implica a todos, todos estamos implicados en la educación, y por ella y para ella hay que vivir. Quizás, por ello, no ha escapado de las prácticas depredadoras de eso que los políticos (gobernantes) llaman “la política” o “el ámbito político”. Ahora bien, analizar la política educativa a partir de la interacción de los gobiernos y los distintos actores sociales (SEP, SNTE, CNTE, “Mexicanos Primero”, COMIE, académicos, intelectuales, etc.) en la esfera de lo educativo, nos coloca ante la posibilidad de develar los intereses ocultos o de fondo que han estado y están por encima de un proyecto de política educativa que pretende sacudirse las inercias actuales y trazar nuevas rutas cuyo efecto sea positivo para toda la esfera social. A saber, lo que se observa es un deseo exacerbado por el ejercicio de poder, la búsqueda por afianzar o ampliar el sentido de pertenencia a un grupo empresarial o político “poderoso”, la sobrevaloración de las aspiraciones personales por encima de las necesidades sociales, el apuntalamiento del leviatán neoliberal inmerso en el capitalismo actual, la percepción de la educación como una oportunidad de mercado, entre otros. Por ello, es importante pensar la educación para revolucionar el estado actual de la política educativa en el país, remover lo que hasta ahora se ha estructurado y, por lo mismo, se asume como lo ya dado y establecido.

    Por otra parte, el análisis de la política educativa permite escudriñar en el trabajo y en la lucha constante de académicos, intelectuales u otro tipo de profesionales e, incluso, de todo aquel que se ha mantenido en un “acto de resistencia” contra el devenir presente de la educación. Parafraseando a Latapí Sarre, hay “activos” eruditos, con una experiencia robusta, próximos a las innovaciones educativas, enterados de lo que ocurre en la educación y, sobre todo, dispuestos a participar en proyectos de política educativa que se propongan sacudir el escenario actual y apuntar a horizontes más idóneos. Así pues, de acuerdo con Gabriel Cámara, se arriba a fronteras en las que es posible flexibilizar la educación, destrabarla de las burocracias y regresar a lo artesanal.

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    1. Esta frase que recuperas de Gabriel Cámara, acerca de que se arriba a fronteras en las que es posible flexibilizar la educación, destrabarla de las burocracias y regresar a lo artesanal, me recuerda una entrevista en la que él mismo señaló lo importante que sería para nuestros países latinoamericanos recuperar la educación pública, para abonar a la equidad social. Esto urge pues la diferencia de fortunas y conocimientos se ha impuesto en nuestros países, vivimos en un sistema cuasi democrático donde los representantes no responden a las necesidades de la mayoría, sino al interés de grupos particulares.

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  5. La Dra. Loyo (2010) describe de manera cruda pero real la situación del sistema educativo mexicano desde los años 60`s, lo grave de dicha descripción es que a pesar de los años, del progreso, las generaciones de ciudadanos que se convirtieron en profesionistas, investigadores, docentes o políticos, permitamos que siga todavía secuestrada, como parte de un dispositivo del poder como lo señala Foucault (1977). Recurre a observar ciertos cortes temporales, los cuales pueden identificarse por los periodos presidenciales que tienen como interés político el logro de sus metas de camarilla, las cuales van enfocadas a mantenerse en el poder sin importar los costos sociales. Al parecer, la tecnocracia llegó para quedarse, bajo el manto sagrado del libre mercado y la ambición perversa de unos cuantos políticos que ven en el ámbito educativo un terreno fértil. Loyo (2010) señala que con 38 millones de alumnos, el sistema educativo mexicano se ha caracterizado por ser uno de los más grandes y complejos del mundo. En ese sentido, refiere la misma autora que los pésimos resultados en la prueba internacional Programme for International Assesment (PISA), sólo han evidenciado el enorme fracaso de la política de la simulación, la demagogia y la falta de seriedad en la conformación de equipos especializados en materia educativa desde el gobierno federal y estatal. Aunque valdría la pena realizar un estudio serio de los instrumentos, la política que predica PISA y si es acorde a las necesidades e intereses de nuestro país.
    En cuanto al análisis de los principales actores en educación, destaca el nefasto papel que la maestra Elba Esther Gordillo lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) quien ha realizado en diferentes sexenios, pero sobretodo bajo los principios y proyecto político del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que es de donde surge y bajo la protección del presidente Garlos Salinas de Gortari, pactos, convenios o compromisos que deslumbran por su estruendo, sin embargo, sólo matizan los acuerdos políticos que tiene el sindicato con el gobierno en turno. Así en el sexenio de Felipe Calderón, el SNTE cuestiona la capacidad de maniobra de la Secretaría de Educación Pública, cuya secretaria de educación fue Josefina Vázquez Mota, “académica y destacada investigadora en educación”, -nótese la ironía y la desfachatez de quienes detentan el poder y la impotencia del pueblo que parece ajeno a ese mundo- ¿qué sentido tiene “colocar” a una persona ajena a la enorme responsabilidad de ocupar una de las secretarías más importantes de nuestra nación como lo es la de educación? Ante dicha tribulación, el SNTE logra imponer una pieza clave e intocable en la estructura gubernamental federal; esto es, obtiene la subsecretaría de Educación Básica, la cual deja en manos del yerno de la lideresa del SNTE, el comodín Fernando González.
    Finalmente, la Dra. Loyo (2010) señala con acierto que parece ser que México va por un “camino equivocado” (Loyo, A. 2010: 205); no obstante, para consolidar una secretaría de estado que tenga el respaldo jurídico, político y social, le agregaría además el trabajo académico y científico (contemplando a las ciencias naturales y las del espíritu), ya que desde José Vasconcelos o Jaime Torres Bodet, no hemos tenido personaje alguno de tremenda talla política y alcance de miras, esto es, ¿tenemos que esperar a un(a) redentor(a)? ¿o urge participar en la construcción del modelo educativo de país que anhelamos, y por qué no iniciar con una reflexión como lo hace la Dra. Loyo (2010), o los doctorantes que participamos en el presente foro virtual?

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    1. En lo referente a los puntos de discusión 1 y 2, tengo a bien retomar tu comentario con tu comentario: "En cuanto al análisis de los principales actores en educación, destaca el nefasto papel que la maestra Elba Esther Gordillo lideresa del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) quien ha realizado en diferentes sexenios, pero sobretodo bajo los principios y proyecto político del Partido Revolucionario Institucional (PRI), que es de donde surge y bajo la protección del presidente Garlos Salinas de Gortari, pactos, convenios o compromisos que deslumbran por su estruendo, sin embargo, sólo matizan los acuerdos políticos que tiene el sindicato con el gobierno en turno", porque el SNTE resulta ser un organismo de suma importancia en las decisiones políticas en el aspecto educativo, sin embargo, su papel, a mi parecer, es más político y de lucha de poder, donde la búsqueda por posicionarse (por parte de los principales lideres) ha hecho que el sindicato ya no sea contrapeso para el gobierno sino más es aliado según los intereses de unos cuantos, manifestándose así, en la palabras de Loyo (2010), “la capacidad adaptativa” de dicha organización, dejando de centrar su preocupación por los fines educativos
      Sin embargo, esta situación no solo se da con el sindicato sino también con algunas fundaciones como es el caso de Mexicanos Primero, liderada por hombres que se encuentran entre los más ricos del mundo, que en su aparente preocupación por elevar la calidad educativa, tiene injerencia en las políticas educativas, apuntando los aspectos favorables de la educación al sector privado y denostando a la pública., lo cual responde a la política de liberación económica, que caracteriza al neoliberalismo. Es decir, esa fingida preocupación por la educación llevas más interés económico que propiamente de mejora educativa.
      En estos casos podemos ver como los distintos actores intervienen de manera pactada para organizar o reorganizar al sistema educativo, en pro de lo que le conviene. Este es uno de los motivos por lo que Loyo (2010) dice que las políticas educativas más que marcar rumbos,” es rehén de condicionantes provenientes de otros ámbitos, especialmente del político” (:186), que llevan a la elaboración e implantación de reformas que en muchas ocasiones, en lugar de transformar favorablemente son causa del acrecentamiento de la desigualdad.

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  6. Buenas tardes compañeros, en torno al artículo de Aurora Loyo titulado "Políticas Educativas y Actores Sociales" quiero hacer los siguientes comentarios:

    Primero. A partir de la llegada al poder de la camarilla neoliberal, que se da en el proceso de elección del Presidente de la República en 1982, recayendo esta designación en Miguel de la Madrid Hurtado, la política económica determina el rumbo político y en consecuencia los objetivos de la educación. Por lo que el análisis de la Política Educativa tendría que tener como uno de sus ejes de reflexión, el proyecto de gobierno de esta camarilla neoliberal, de las tesis económicas y políticas que sostienen el proyecto educativo y que el artículo en cuestión menciona de manera muy general, cuando la autora señala, cito: "El centro de gravitación del discurso educativo se había trasladado de la cobertura a la calidad y de la educación como uno de los pivotes para lograr una mayor justicia social, a la educación como imperativo de la competencia por los mercados" (p. 190). A mi parecer en este enunciado están parte de las claves que explican muchas de las Reformas que a partir de ese año de 1992, se han dado en el país, que no son aspectos menores ni teórica, ni política, ni económicamente; por un lado se traslada el objetivo de la cobertura a la calidad y segundo se desplaza uno de los fines de la educación en el logro de una mayor justicia social al de competitividad en el entorno de los mercados mundiales. Asuntos que tienen una alta relevancia teórica en el ámbito de la investigación educativa.
    Segundo. A mi parecer la emergencia de otros actores sociales se da por un lado producto de una mayor oposición a las políticas públicas gubernamentales, a un mayor activismo y organización de sectores marginados, lo que explicaría en el caso del Estado de México la emergencia de toda una gama de organizaciones populares que han creado proyectos educativos con ciertas características (tanto de corporativismo, autoritarismo y corrupción, como de autonomía y proyectos académicos de vinculación comunitaria). Por otro, los gobiernos neoliberales han permitido, con fines de GOBERNABILIDAD Y DE GUBERNAMENTALIDAD (términos para discutir teóricamente), que los empresarios, la Iglesia y las organizaciones civiles como las aglutinadas en la Asociación Nacional de Padres de Familia (ANPF) tengan una mayor injerencia en ciertas decisiones de carácter público. Desplazando en los hechos a la estructura legal que establece la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, sirviendo la Cámara de Diputados y Senadores por sus propias características y limitaciones, como convidados de oropel para las decisiones que, sin embargo, nos afectan a todos.
    Tercero. Es interesante hacer una historia regional o más local sobre el papel que juegan Sindicatos Estatales como el Sindicato de Maestros al Servicio del Estado de México (SMSEM) en torno a la implementación u obstrucción del logro de las políticas públicas, así como la fuerza real de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) en estados donde tiene hegemonía como Oaxaca, Chiapas o Michoacán, que le han permitido el activismo en contra de la Evaluación para la permanencia Docente y además fortalecerse políticamente influyendo en la designación de sus militantes en puestos de representación popular o política.
    Saludos..

    Juan Luis Isunza Hernández

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    1. Hola Juan Luis, como siempre me parecen puntuales tus comentarios, coincido contigo en que la revisión de la forma de estar del SMSEM, debía ser un foco de atención para el análisis de la incursión del sindicato a las políticas publicas y las decisiones gubernamentales que nos afectan a todos, pues es notorio que a diferencia y casi contrariamente a la CNTE, su incursión en la Evaluación Docente, fue de plataforma, en tanto "impulsa" programas de capacitación para que los docentes se incorporen a la Evaluación e incluso promueve que se lleve a cabo. Lo que como señalo en mi comentario, nos hace sentir hartazgo. El SMSEM, no dialoga, más aún se observa apegado y siempre estrechando la mano con la parte oficial, basta con mencionar que el ultimo Secretario General, acabando su gestión asume la responsabilidad en la parte oficial como Director General de E.M.S. Todo esto para concluir en que urge una discusión en este tenor y que a todas luces esta relacionado a la posibilidad de análisis de las políticas publicas vistas desde los actores sociales y con los actores sociales y no sólo desde la verticalidad, donde pareciera que hay que aplicar a raja tabla cualquier mandato gubernamental. Gracias. "con un saludo fraternal" (jiiji)

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  7. En relación a la lectura de la Dra. Aurora Loyo, "Política educativa y actores sociales", da pie a discutir acerca de las condiciones y los actores que están involucrados en la imposición de la política educativa de México. La educación es la política pública más importante en toda sociedad, ya que en ella encontramos las propuestas para mejorar las condiciones de vida de la sociedad y también para resolver problemas que con una buena propuesta educativa, podemos encontrar alternativas para enfrentarlas. Sin la educación no podemos vislumbrar un mejor futuro para nuestras siguientes generaciones y aún peor, las crisis sociales pueden crecer. En México la política educativa al menos en las tres últimas décadas, ha estado ligada a acuerdos e intereses mezquinos, en donde se "maquillan" y "disfrazan" los acuerdos entre el SNTE y la SEP, sin embargo se han basado en intereses hegemónicos del grupo en el poder, compuesto por políticos, empresarios y se ha desmantelado la educación pública, para iniciar el proceso de privatización y convertir a la educación en un gran negocio. Loyo ve dentro de la política educativa una gran deuda y señala con datos precisos que somos uno de países con mayor números de estudiantes cercano a los 38 millones y la educación aún presenta muchas deficiencias en sus resultados, nuestros alumnos presentan en los exámenes nacionales e internacionales altas deficiencias, en casi todos los campos, no es cuestión de capacidad de nuestros alumnos ni de la enseñanza de los docentes, sino de la política educativa, que presenta como lo dice Loya una deuda social, sobre todo con los menos favorecidos, existe como lo menciona Loya, exclusión sobre todo por el origen étnico, por ello no es casual que la gente más humilde y con menos oportunidades académicos sean las de comunidades más lejanas a nuestras ciudades, la política educativa de México tiene una deuda pendiente con los originarios del país. Otra deuda pendiente en nuestro país son los jóvenes, ya que es muy bajo el porcentaje de jóvenes que tienen acceso a la Educación Superior, y los que logran ingresar y terminar su licenciatura difícilmente logran obtener un empleo relacionado con su preparación, son cuestiones que están pendientes y deben ser tomadas en cuenta en la política educativa del país. Loya menciona que hace 200 años logramos la independencia y que ka deuda que guardamos con la sociedad es en verdad muy alta. Es necesario hacer una verdadera evaluación de nuestra política educativa y plantear nuevos retos. En la el período (1982 - 1988) del presidente Miguel de la Madrid se creó el Acuerdo Nacional para la Modernización Educativa y dieron continuidad con los siguientes periodos predienciales, que casualmente es la época en la que ingreso a nuestro país el sistema económico "neoliberalismo" y que en el sexenio de Carlos Salinas de Gortari, dieron mayor auge con el tratado de libre comercio, esto trajo como consecuencias mayor pobreza, desigualdad y emigración. La política educativa de nuestro país entonces en éstos años fueron impuestas únicamente por dos actores la SEP y el SNTE, que más que nada fueron acuerdos de connivencia ante la nula participación de otros actores como padres de familia y los mismos docentes. Entonces apareció de acuerdo con Loya una figura dentro del SNTE, que creció en poder político gracias a su posición oficialista, la profesora Elba Esther Gordillo, ella cedió a los estados la operación de los establecimientos de educación básica y normal, que hasta entonces había estado bajo su control y con ello se firmo el pacto político entre el gobierno y el sindicato, convirtiéndose éste último, en un sindicato "charro". Esto trajo como consecuencia que el SNTE tuviera mucha participación no sólo en la política educativa, sino dentro de la política estatal, a tal grado que fundaría años después el partido Nueva Alianza, que cumple el objetivo, de entretejer alianzas con los partidos de centro y derecha, obteniendo escaños políticos para sus miembros.


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  8. Loyo (2010), presenta un panorama general sobre cuáles han sido las tendencias y cambios centrales de la política educativa en México, y señala que la dimensión política de las políticas específicas que se ha generado en términos de educación, se definen o por lo menos explican en palabras de Muñoz izquierdo (2004), al “examinar la forma y el contenido de los pactos entre el gobierno federal y el sindicato”, en este ejercicio Loyo (2010), señala “la política educativa ha mostrado ser rehén de condicionantes provenientes de otros ámbitos, especialmente del político”, por lo que en su exposición hace una revisión sobre la participación de diferentes actores sociales en las políticas educativas, principalmente expone la participación del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) y del Gobierno Federal.
    Así, en el discurso político-educativo, desde hace varias décadas atrás ha estado presente el discurso político neoliberal y tecnócrata, por un lado al redefinir el papel del Estado para adaptarse a la liberación económica, y por otro al establecer convergencia entre las orientaciones del Estado federal con los organismos internacionales, como resultado de ello en la política educativa observamos de manera constante temas como la descentralización educativa, la calidad de la educación (que durante mucho tiempo la cobertura fue entendida como elemento clave de calidad), la educación como panacea de una mayor justicia social.
    Cuando se firma el Acuerdo Nacional para la modernización de la Educación Básica (ANMEB), como principales actores el gobierno federal y el sindicato y como un elemento clave para legitimar la descentralización educativa, se establece la Ley General de Educación, acciones que al parecer llevan a la dirigencia del sindicato a perderse en los pantanos del poder, porque mientras el SNTE, clamaba por una mayor participación en la política educativa, surgen otros actores sociales interesados en la definición de la política educativa como son la Iglesia y los empresarios, las asociaciones de padres de familia, organizaciones no gubernamentales, y la aparición del partido acción nacional en el escenario político de gobierno.
    Otros hechos importantes en la definición de la política educativa fueron la firma del Compromiso Social por la Calidad de la Educación, en la que se exponen algunos factores que desde un punto de vista muy tecnócrata explican la mala calidad educación, la creación del Instituto Nacional para la Evaluación Educativa, y la Alianza por la Calidad de la Educación, los ejes rectores de ésta última abrieron las vías de cooperación de otros sectores, por lo tanto una mayor participación a otros actores sociales en la política educativa, principalmente organizaciones como: Mexicanos Primero, suma x la educación, México unido, entre otros.
    Sin embargo, en la realización de las políticas educativas y la participación de estos actores sociales en las mismas se ha reconocido que hay un déficit en los contenidos reales que estas organizaciones pueden proporcionar a la agenda política, por lo que las reformas educativas han generado procesos difíciles, caracterizados por los vaivenes de la influencia de la realidad, en términos de políticas educativas, como lo señala Ramírez Raymundo (2017) se han convertido en son “hipótesis intervención”, dado que a pesar de que estuvieran fundamentadas, lo cierto es que en el campo se transforman, ya sea que se pierdan en problemas burocráticos, o se desdibujen en problemas políticos ajenos a la situación concreta de la educación, o simplemente porque no están claramente definidas

    Gracias, buenos dias
    Gabriela Castro

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  9. En el texto de Política Educativa y Actores Sociales, la socióloga Loyo (2010), sitúa en el foco de análisis a diferentes actores sociales (presidentes de la república, gobernadores, diputados, senadores, líderes sindicales, investigadores, ciudadanos), quienes han sido participes de numerosas tomas de decisiones y acuerdos llevados a cabo en un espacio complejo y dinámico, el gobierno.

    Cada actor social, ha venido desempeñando un rol social, político, económico o cultural, a fines a sus intereses personales, sería extraordinario que sus actos y decisiones partieran de principios morales y gestos filosóficos que velaran por la educación. Para Loyo (2010: 185) “la política educativa se manifiesta en gran medida lo que es un país y lo que será en el futuro próximo”. En ese tenor, La educación es una catástrofe, llena de rupturas, creencias y prejuicios, ¿cuál es nuestro destino? La educación ha cosificado al sujeto, pero… si lo ha cosificado ¿para qué?

    La política educativa, se ha visto inmersa en diferentes esferas (Loyo, 2010): El Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica, tuvo un pacto político que implico a varios actores: el gobierno federal, la dirigencia del sindicato y los gobernadores, en un proceso complejo de negociación, logro una redistribución de los recursos en el sistema. El compromiso social por la calidad educativa, manejaba discursos sobre calidad, evaluación y participación, por falta de contenidos reales no pudo considerarse un pacto. El COMIE ha organizado foros y ha dado a conocer algunos pronunciamientos importantes en torno a los ejes de la política educativa. No obstante, ni su naturaleza le ha permitido establecer interlocución en el debate público sobre los sucesos que ocurren en el campo educativo

    Parafraseando a Deleuze, hemos rechazado el principio de "construcción progresiva del conocimiento [...] todos tomaron lo que necesitaban o querían, lo que podrían utilizar ". La política educativa ha sido una hechura que se ha entretejido por la autoridad gubernamental y los actores sociales que con sus formas de pensar, razonar, sentir, actuar, apoyan, retrasan, dificultan o modifican cualquier iniciativa, línea de acción que tenga por principio el bien de la humanidad, de los niños, de las niñas.

    Cada sexenio, diferentes actores sociales quieren construir una mejor ciudad, tener una mejor sociedad, etc., pero no nos hemos dado cuenta, que la ciudad es un barco en peligro de amotinamiento, pues su capitán está sordo, corto de vista, anda escaso de conocimientos nauticos, es ignorante de los asuntos del mar y aún así quiere hacerse con el control del navío…

    Recordando la República de Platón, considero que la autoridad gubernamental tendría que salir de su caverna, pues desde ahí no se alcanzan a ver las múltiples ventajas o desventajas que conllevan las reformas propuestas y como estas corrompen a cada actor social. Los ciudadanos necesitan el saber de los filósofos, es el primer paso para que las ciudades sean felices en lo privado y en lo público, es decir, para que desaparezcan las disputas que surgen entre los hombres por las posesiones de riquezas. Sócrates señala que el poder político y la filosofía deben coincidir, en función de encontrar cómo construir una ciudad; en este sentido, los gobernantes deben ser filósofos o los filósofos gobernantes. Sólo así habrá fin de los males.

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  10. Buenas noches.
    Mi comentario respecto a los ejes de discusión de este foro se refiere a lo dicho por Loyo respecto a cómo la política educativa más que marcar rumbos, ha mostrado ser rehén de condicionantes de otros ámbitos, especialmente el político.
    En este sentido, pienso en una reflexión final de la lectura que nos convoca: “Pensar los cambios institucionales y políticos […] es una tarea urgente de la que deberían ocuparse todos los que se interesan por el futuro de México” (Loyo, 2010)¿a quién le interesa el futuro de México?, ¿Qué perspectiva de “futuro” tenemos? ¿Cómo se concreta esa perspectiva a través de los diferentes actores sociales que confluyen el modelo educativo? Es decir, ¿desde qué perspectiva y/o referentes (e intereses), los diferentes actores sociales se interesan en “el futuro de México”? ¿qué divergencias, en su caso, imperan entre los distintos actores sociales (SNTE, Asociaciones Civiles, COMIE, Episcopado Mexicano…)?

    Coincido con el aporte de Mascareño (2015) referido al proceso de “hacer política educativa” en México. Influye, desde un punto de vista sociológico, a “una diferencia estricta entre inclusión y exclusión” en el diseño de políticas que deriva de un criterio estratégico político transversalmente aplicable, que “parece más una lección con finalidades instrumentales que una observación de acontecimientos reales”. Derivado de lo anterior, Mascareño sugiere que cualquier intervención, pública o privada, debería ser consciente de sus potenciales resultados excluyentes…

    Me parece que en la medida de que se materialice esa consciencia, el interés por el futuro de México trazaría “otro rumbo”.

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  11. Las políticas educativas “no son solamente un acto de autoridad, sino también un proceso complejo y plural, con múltiples actores públicos y privados” (Betancour y Mancebo, 2012:2), cada uno tienen diversos recursos para incidir en las decisiones públicas (entre ellas, las educativas) bajo interese económicos, políticos y del poder.
    El texto de Loyo (2010), muestra la importancia de las políticas educativas en México, como resultados de pactos entre gobierno y los otros actores. Dichas políticas pueden explicase al “examinar la forma y el contenido de los pactos entre el gobierno federal y el sindicato” y con otras organizaciones y fundaciones con fuerza social, económica y política, de tal forma que “la política educativa ha mostrado ser rehén de condicionantes provenientes de otros ámbitos, especialmente del político” (Loyo, 2010:186).
    En torno a la intervención del SNTE, éste ha tenido la capacidad de adaptarse a los intereses del gobierno para así, por una parte, poder tener un posicionamiento político, y por otra, para legitimar decisiones, que desde los años 90 hasta la actualidad responden a políticas neoliberales que se orientan al alcance ideales de organismos internacionales. Ejemplo de ello, es el Acuerdo Nacional Para La Modernización De La Educación Básica (ANMEB), firmado en el sexenio de Salinas de Gortari, en donde se dio apertura a la participación del SNTE y a los empresarios (como actores principales) y que a su vez marco una ruta del futuro de la educación en nuestro país de acuerdo con las ideas de liberación económica.
    En la actualidad, la mayoría de los actores han actuado como subordinados del gobierno para la toma de decisiones teñidas de “educativas”, debido a que el sistema educativo ha sido rehén de ámbitos administrativos y laborales bajo el “resorte del Gobierno Federal” (Arnaut, 2016), que desde mi perspectiva, prestan poca importancia a aquellos aspectos de mejoramiento de formación del ser humano y de la sociedad.

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  12. Buenas noches estimados compañeros y Dr. Carpóforo, les comparto mis reflexiones:

    En este texto, la autora analiza las formas en que los actores de la educación han participado en el complejo proceso educativo, aunque también esboza cómo no lo han hecho en algunas ocasiones, por ello define a ...la política educativa...como un resultado de la interacción entre los gobiernos y los distintos actores sociales que confluyen en el medio educativo.(Loyo, 2010:186), aunque dicha relación no siempre tiene lugar en condiciones de reciprocidad ya que generalmente se firman los pactos políticos Gobierno-Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación o cualquier otra asociación gremial, sin considerar al grueso de los docentes o en todo caso tomar en consideración a los estudiantes (de nivel medio superior en adelante que ya pueden expresar su opinión) y/o a los padres de familia.
    Quizá por ello "Las reformas educativas son procesos difíciles y en no pocas ocasiones fracasan. Para dotarlas de efectividad se requiere de la participación de múltiples actores nacionales y locales..." (Loyo 2010:205). En concreto, se debe considerar a todos los actores de la educación, en condiciones reales y analizando la problemática inherente, de lo contrario, tarde o temprano las reformas fracasaran porque son planteadas "desde arriba", sin medir las especificidades, por ejemplo, pretender evaluar de igual forma a los a los docentes de las comunidades urbanas y las rurales.

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  13. En distintos momentos históricos el discurso político, en el contexto educativo, pronuncia un interés para construir un “futuro mejor”, distintos actores sociales coinciden con esa posibilidad; aunque la política educativa ocupa un lugar importante en la agenda gubernamental, ese interés, continua en deuda ante la sociedad.
    El Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación se mantiene como el principal actor social para la definición e implementación de las políticas educativas, pero también actúa como un “poderoso grupo de presión y su dirigencia mueve hilos” (Loyo, 2010) en los procesos electorales, con el propósito de aumentar y conservar su influencia, esta dimensión política le permite definir si una innovación se adopta o no, en qué tiempo, las adecuaciones que considera necesarias y cómo nombrarla; su participación prioritaria es más en el ámbito político que en el ámbito educativo, realizando “pactos corporativistas” (Ornelas, 1995), las posibilidades de una propuesta que convenga a los trabajadores de la educación son casi nulas “el SNTE ha sido una herramienta política eficaz en los periodos electorales” (Ornelas, 1995) movilizando a sus miembros por y para convenios con intereses políticos.
    Una forma de establecer interacciones entre la política educativa y los actores sociales es mediante pactos que establece el Gobierno y el SNTE como ha sido el Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (1992), el Compromiso Social por la Calidad de la Educación y la Alianza por la Calidad de la Educación (15 de mayo 2008), Otros actores sociales que han asumido políticas públicas en el ámbito educativo es la Organización Primero México (2005), Suma por la Educación, Fundación IDEA, el Centro Mexicano para la Filantropía, el Programa Lazos, el COMIE, el Observatorio ciudadano, Unión Nacional de Padres de familia y el episcopado de México. Así mismo, existen sociedades civiles que procuran aprovechar los espacios de participación en el ámbito educativo, teniendo intereses económicos sobre la misma; también los académicos opinan, escriben y difunden sus puntos de vista al respecto.
    A pesar que organizaciones civiles, pactos y académicos centran su interés en la educación, el Sindicato es quien tiene una gran influencia y poder en la toma de decisiones.
    Aurora Loyo (2010) sugiere fortalecer la autoridad educativa, ejerciendo una autonomía para dar continuidad a los programas educativos con firmeza, ante los movimientos políticos, considerando el aprovechamiento adecuado de los recursos presupuestales mediante el consenso de los actores sociales; excluyendo la capacidad adaptativa y de subordinación.

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    1. Buenas noches estimada compañera:
      De acuerdo con la nota de Loyo acerca de fortalecer a la autoridad educativa; considero que con la reciente "recentralización" en nombre de la reforma educativa, los docentes estamos ahora más lejos de alcanzar algún grado de autonomía, pues el carácter punitivo de la evaluación nos permite intuir que los grados de libertad al que el magisterio podía aspirar han sido seriamente reducidos. Sin embargo, la gran "masa pensante" de la sociedad seguimos siendo nosotros y desde nuestras trincheras podemos impulsar una ideología que mantenga los supuestos críticos que nos caracterizado aunque estos principios no se compartan homogéneamente.
      Seguimos en contacto

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  14. Las discusiones constantes sobre la política educativa, nos dejan al descubierto una serie de tensiones, contradicciones y sobre todo hartazgos, en tanto que pareciera que subyacen a las implicaciones de la política pública gubernamental concentrada en la economía, en el capitalismo voraz como el que hoy vivimos.
    Es por ello que habría que pensar en lo que hemos reiterado en el seminario sobre la articulación o incluso des-articulación, entre lo macro, meso y micro educativo, como sentido de la política educativa, que no son dadas solamente en forma vertical y para ser ACATADAS, por los actores sociales, que han sido acusados de necios o ignorantes, o quejosos, o "incapaces para hacer que las cosas funcionen" que la reforma sea llevada a cabalidad; es interesante pensar que las políticas educativas específicas como señala Loyo (2010) son construidas en la agencialidad de los actores educativos y en contraste con las políticas públicas, que muchas veces no son oportunas, no van dirigidas a los intereses sociales, sino a la política atravesada por la economía.
    Cuando la autora señala que la política educativa ha sido rehén de las políticas públicas coincido con ella, en tanto se han convertido políticas educativas sexenales, pero no podemos obviar que la única constante es su proyección esta apegada al sistema económico y por ende las políticas neoliberales.
    Posicionarnos y pensar en el análisis de la política educativa como políticas específicas que se concentran en los actores (Loyo 2010), pues a todas luces, ni las instituciones oficiales o los sindicatos e incluso un cierto sector de la academia que colocan la mirada en el gobierno nos ofrecen elementos loables, por lo que, la mirada a la verticalidad nos conduce a cierto hartazgo, cuando se observa la subsumaciòn de los sindicatos en este caso el SNTE, ante los designios gubernamentales, corrompiendo toda la ardua tarea de velar por los intereses de los maestros. “En todo este proceso se observó la impresionante capacidad adaptativa del sindicato.” (Loyo, 2010:192) por poner un ejemplo.

    Cuando Loyo (2010) habla de la exclusión en cifras que hasta hoy vive el país, y responsabiliza a la sociedad de esta situación, vale la pena pensar que son las políticas públicas centradas en lo occidental y en el avance económico, lo que realmente no permite siquiera mirar la posibilidad de descolocarse, el pensamiento de la alfabetización indígena causa una fuerte discusión por las implicaciones culturales, costumbres y sentidos de vida, no se soslaya la falta de oportunidades y sobre todo de recursos para los aprendizajes y la vida digna de las personas indígenas, mayores y en determinados estados de la república.

    Me parece ineludible pensar en la articulación “conviene analizarla como el resultado de la interacción entre el gobierno y los distintos actores sociales que confluyen en el modelo educativo”, sin embargo me parece que el planteamiento no debe implicar que el peso en el recurso, puede ser el mismo en todos los sectores, que las constantes en el gobierno por economizar recursos y olvidarse de los sujetos en los márgenes siempre resulta un elemento esencial a la discusión de las políticas específicas (Loyo 2010), educativas y públicas.

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  15. Buenas noches compañeros:

    Comparto con ustedes mis dos comentarios a propósito del artículo de Aurora Loyo (2010):

    En primer lugar me interesa discutir con lo que a mi parecer resulta una contradicción en la línea argumentativa del artículo de Aurora Loyo (2010). Específicamente en el apartado que lleva por título: "Los pactos políticos. Gobierno-Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación", donde propone una tesis que me parece fundamental:

    "Estaba en marcha un conjunto de acciones encaminadas a disminuir el tamaño del Estado y a redefinir sus funciones para adaptarlo a la liberación económica. El centro de gravitación del discurso educativo se había trasladado de la cobertura a la calidad y de la educación como uno de los pivotes para lograr una mayor justicia social, a la educación como imperativo de la competencia por los mercados" (pág. 190).

    Me llama la atención que el desarrollo posterior del análisis abandona esta tesis y lejos de revisar la manera en que disminuyó la figura del Estado ante estos intereses y actores económicos, la argumentación se centra en la relación gobierno-SNTE, en la que se señala la debilidad de un Estado, prácticamente atado de manos y entorpecido en su tarea por un sindicato completamente pervertido y empeñado en minimizar la autoridad educativa del Estado. De manera que se apunta la necesidad de contrarrestar el poder de la dirigencia sindical a través del fortalecimiento de la autoridad educativa y el desarrollo profesional de los maestros. Argumentos que el día de hoy han servido como estandarte del Reforma Educativa y la implantación del Servicio Profesional Docente.

    Asimismo, me llama la atención el énfasis "positivo" que imprime la autora en el análisis que hace de la aparición de los actores "alternos" que pugnan por la autonomía de las escuelas. Sobre todo, porque son los actores que representan a los intereses económicos que se enuncian en la tesis principal; sin embargo, lejos de identificarlos como factores de la disminución del Estado, se valoran como elementos positivos que pueden contrarrestar el efecto negativo del sindicato. De hecho, la conclusión central del artículo se refiere como objetivo "prioritario" para la mejora de la educación básica: "Acotar el poder del SNTE".

    Mi segundo comentario tiene que ver con los aspectos que, de acuerdo con la autora,
    caracterizan la "deuda educativa": rezagos, analfabetismo, exclusión, contradicciones entre obligatoriedad y bajos niveles de aprendizaje, un lugar de poca importancia en la agenda gubernamental, el SNTE como único actor y un ethos profesional poco fortalecido, sin que otros actores logren establecer un contrapeso al poder sindical. De nueva cuenta, observamos la manera en que el análisis de Loyo conduce a señalar al poder sindical como la causa central de todas las problemáticas.
    Considero que el escenario actual confronta de manera innegable el análisis de la autora, pues resulta evidente que ante un poder sindical considerablemente reducido se mantienen las problemáticas de rezago, exclusión, bajos niveles de aprendizaje. Incluso podemos decir que algunas de esas problemáticas se han agudizado. Tal es el caso del desarrollo del ethos profesional de los docentes, cuya imagen y condición laboral se encuentra sumamente precarizada, precisamente por la participación de los nuevos actores que se vislumbraban en el análisis de Loyo (2010). Las asociaciones privadas que representan a los grandes empresarios y los organismos internacionales, los "expertos educativos" de los medios de comunicación masiva y los legisladores se han encargado de operar las modificaciones constitucionales, laborales y de percepción social que hicieron posible la implantación de una reforma laboral que lejos de ayudar a la mejora de la calidad educativa, solo ha logrado precarizar profundamente las condiciones del sistema de educación básica.

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  16. Inicio mi comentario preguntándome, ¿Cuáles son las razones por las que en nuestro país la política educativa ha dejado de marca el rumbo? ¿Es qué alguna vez lo ha marcado? ¿A partir de qué momento aparecen en el escenario diferentes actores con la intención de influir en el ámbito educativo? ¿Por qué el Estado se ve en la necesidad de interactuar con ellos? ¿Todo ello, qué consecuencias ha traído al proceso de formación de niños y jóvenes?

    Con el ánimo de ir perfilando algunas respuestas y enriquecer el debate, lo primero que debemos dejar claro es que el fenómeno educativo no puede abordarse de manera independiente, sino en función de otros ámbitos de la vida social.

    En ese sentido, tendríamos que remontarnos a la década de los ochenta, concretamente al proceso electoral para definir al presidente de la república, en donde en una decisión muy discutida resultó ganador Carlos Salinas de Gortari frente a Cuauhtémoc Cárdenas. Ese hecho repercutió en el rumbo de la política educativa. Para una gran cantidad de personas, el triunfo de Salinas de Gortari fue producto de un fraude electoral y por ende su asunción a la silla presidencial y su administración aunque legal en términos jurídicos, se consideró ilegítima.

    En ese ambiente de crispación y de falta de legitimidad, Salinas de Gortari se vio en la necesidad, por un lado, de iniciar su mandato dando golpes espectaculares, como lo fue el encarcelamiento del líder del sindicato petrolero Joaquín Hernández Galicia “La Quina” y la destitución de Carlos Jonguitud Barrios al frente del SNTE, y por otro lado, para concretar su Programa para la Modernización Educativa (PME) se tuvo que dar un amplio proceso de negociación con diferentes actores y poder concretarla a través del Acuerdo Nacional para la Modernización de la Educación Básica (ANMEB), como bien lo documenta Loyo (2010).

    Es importante señalar que a partir de la administración de Miguel de la Madrid (1982-1988) y de manera más clara en la de Salinas de Gortari (1988-1994), como bien lo señala Loyo (2010: 90) “El centro de gravitación del discurso educativo se había trasladado de la cobertura a la calidad y de la educación como uno de los pivotes para lograr una mayor justicia social, a la educación como imperativo de la competencia por los mercados”. Esto trajo como consecuencia que la SEP y el secretario de educación en turno, más que abocarse a combatir frontalmente el analfabetismo, el rezago y las grandes desigualdades educativas optaran por administrarlas y lucrar electoralmente, todo ello en aras de no perder el poder.

    El mismo fenómeno se repite en las contiendas electorales de 2006 y 2012, donde nos queda la sensación de que hubo fraude, razón por la cual, las administraciones de Felipe Calderón (2006-2012) y Enrique Peña Nieto (2012-2018), para una gran cantidad de mexicanos carecen de legitimidad, lo que ha obligado a la clase gobernante a entrar en una serie de negociaciones con diferentes actores para poder impulsar sus programas de gobierno, tal es el caso de la política educativa, donde las alianzas, se hacen evidentes tanto en el Compromiso Social por la Calidad de la Educación como en la Alianza por la Calidad de la Educación.

    Mención aparte es la administración de Peña Nieto, que ante los ojos de una gran proporción de la población se le ve como una administración débil, carente de liderazgo y además frívola, que responde más a los intereses de otros actores que a resolver las grandes desigualdades que aquejan al país. Esto ha dado lugar que ante la falta de un Estado fuerte, otras fuerzas han empezado a hacerse notar, tal es el caso de la política educativa que a falta de un proyecto de nación que aglutine ha dado pie a la incursión de diferentes actores cuyos intereses, en muchos de los casos, están lejos de apuntar al pleno desarrollo de las capacidades de niños y jóvenes y a garantizar el pleno derecho a una educación de calidad.

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